Autor: Víctor Reyes

  • Una dictadura constitucional

    Una dictadura constitucional

    Columna de Fernando Atria, abogado, profesor de Derecho de la Universidad de Chile y exconvencional constituyente, publicada en El Mostrador.

    "¿Qué decir de un Presidente que puede, por su sola voluntad unilateral y por hasta 240 días, suspender la libertad personal de las personas e interceptar sus comunicaciones, suspender el derecho de asociación y de reunión? La palabra habitual para describir esto es 'dictadura'", plantea Atria al comentar la reforma constitucional de seguridad presentada por el gobierno de José Antonio Kast.

    Para el académico, la iniciativa presentada "busca crear una dictadura constitucional". Sostiene que la agenda de seguridad del gobierno, en su conjunto, "es una agenda improvisada": el nombramiento y la remoción de la ministra Steinert dejaron en claro que el gobierno asumió el poder sin un diseño pensado al respecto, y ve en el proyecto "las manifestaciones de un plan improvisado que busca espectáculo antes que eficacia", como lo muestra el llamado "Plan cancerbero".

    En su análisis del contenido de la propuesta, Atria aborda cuatro ejes: la modificación del artículo 1 de la Constitución, que califica de "enteramente redundante" y que lee como una forma de "ocultar el evidente desconocimiento del texto constitucional que el Presidente mostró" al anunciar su agenda; el nuevo artículo 9bis sobre régimen especial para condenados por crimen organizado y terrorismo, que fijaría constitucionalmente "una pena penal adicional" de inhabilidad de prestaciones sociales por quince años, algo que "repugna al constitucionalismo" y que recuerda el infame artículo 8 del texto constitucional original de 1980.

    También critica el registro de organizaciones criminales — un "cheque en blanco constitucional", pues "no dice nada de las consecuencias del registro" — y, sobre todo, el nuevo estado de excepción "de seguridad pública", que podría declararse unilateralmente por el Presidente hasta por 120 días prorrogables por otros 120, sin aprobación del Congreso: "Se trata de un estado de excepción que no requiere nada más que la sola voluntad del Presidente para regir por hasta 240 días", en contraste con los cinco días del estado de sitio vigente o los 30 días del estado de emergencia.

    "Las facultades que el gobierno busca para sí solo son comparables con las facultades que la disposición 24 transitoria del texto original de la Constitución de 1980 (probablemente la más vergonzosa de la tradición constitucional chilena) daban a Pinochet", concluye, y pregunta si quienes impulsan estas facultades estarían dispuestos a que un Presidente políticamente distinto disponga mañana de las mismas atribuciones.

  • Motociclista de Coyhaique obtiene segundo lugar en la Mint 400 en Las Vegas

    Motociclista de Coyhaique obtiene segundo lugar en la Mint 400 en Las Vegas

    El motociclista coyhaiquino Patricio Cabrera volvió a dejar el nombre de Aysén en lo más alto del deporte motor internacional tras lograr obtener el segundo lugar, en la exigente Mint 400 de Las Vegas, Estados Unidos, donde soportó temperaturas cercanas a los 45 °C durante más de nueve horas de competencia para conquistar el primer lugar en la categoría Ironman Pro Motorcycle.

    👉 Leé la nota completa:
    https://www.vientopatagon.com/noticia/patricio-cabrera-desde-coyhaique-a-conquistar-el-desierto-de-las-vegas

    #Coyhaique #Aysén #Patagonia

  • Patricio Cabrera: desde Coyhaique a conquistar el desierto de Las Vegas

    Patricio Cabrera: desde Coyhaique a conquistar el desierto de Las Vegas

    El motociclista coyhaiquino Patricio “Pato” Cabrera volvió a escribir una página destacada para el deporte chileno al imponerse en la categoría Pro Moto Ironman de la legendaria Mint 400, en Estados Unidos.

    Más de nueve horas sobre la motocicleta, bajo las extremas condiciones del desierto de Nevada, coronaron una trayectoria construida desde la Patagonia y marcada por diez participaciones en el Dakar, títulos internacionales y victorias en algunas de las pruebas de resistencia más exigentes del mundo.
    Patricio Cabrera no necesita demasiadas presentaciones entre quienes siguen el motociclismo chileno.
    Nacido en Coyhaique, en plena Patagonia, el piloto ha construido durante años una trayectoria deportiva que lo ha llevado desde las pistas de motocross del sur de Chile hasta algunos de los escenarios más duros y prestigiosos del motociclismo internacional.

    Su más reciente hazaña ocurrió en Estados Unidos, en la histórica Mint 400 de Las Vegas, una de las carreras todoterreno más emblemáticas de Norteamérica.
    Cabrera compitió en la exigente categoría Ironman Pro Motorcycle, donde cada piloto debe afrontar prácticamente en solitario la totalidad del recorrido.
    El coyhaiquino completó las seis vueltas de competencia en un tiempo oficial de 9 horas, 14 minutos y 32,725 segundos, adjudicándose el primer lugar de su categoría y terminando además 12.º en la clasificación general de motocicletas.

    Durante aquella jornada debió enfrentar las durísimas condiciones propias del desierto cercano a Las Vegas, con altas temperaturas que llegaron a rondar los 45 grados Celsius, además del polvo, la navegación, el desgaste físico y la exigencia mecánica propia de más de nueve horas prácticamente ininterrumpidas sobre la motocicleta.
    No fue solamente una victoria de velocidad. Fue, sobre todo, una demostración de resistencia.
    De Coyhaique al mundo

    La historia deportiva de Cabrera tiene un elemento que merece ser especialmente destacado: su origen coyhaiquino.

    Desde una región geográficamente alejada de los grandes centros deportivos del país, Cabrera comenzó a construir una carrera primero relacionada con el motocross y posteriormente con el rally raid y las competencias de resistencia.

    Ese recorrido lo convirtió durante años en uno de los representantes chilenos habituales del Rally Dakar.
    Su debut llegó en 2013, cuando tenía apenas 22 años.

    Desde entonces acumuló diez participaciones en el Dakar, logrando su mejor clasificación general en 2020, cuando terminó en el puesto 28.º.

    Posteriormente, en el Dakar 2023, completó su décima participación y alcanzó la condición de “Dakar Legend”, distinción reservada para quienes han acumulado una extensa trayectoria en una de las pruebas motor más exigentes del planeta.
    Una carrera que siguió creciendo después del Dakar
    Paradójicamente, algunos de los éxitos internacionales más importantes de Cabrera llegaron después de acumular aquella enorme experiencia en el Dakar.

    En 2018 fue reconocido como Campeón Sudamericano de Rally, mientras que en 2019 registró un tercer lugar en Rally Cross Country dentro de su palmarés internacional. Su historial también incluye múltiples temporadas compitiendo en motocross y rally tanto en Chile como en el extranjero.

    Pero fue especialmente desde 2024 cuando comenzó una etapa extraordinaria ligada a las grandes competencias de desierto de Norteamérica.
    Ese año disputó el SCORE Desert World Championship, uno de los campeonatos de carreras off-road más prestigiosos del continente.
    Y terminó coronándose:
    Campeón SCORE Desert World Championship 2024
    en la categoría Pro Moto Ironman.
    El título tuvo además un cierre espectacular.

    Baja 1000: una victoria histórica
    Cabrera ganó en 2024 la célebre Baja 1000, nuevamente en categoría Pro Moto Ironman.

    La Baja 1000 no es una carrera cualquiera. Se disputa por caminos y desiertos de Baja California, México, y durante décadas se ha convertido en una de las grandes referencias mundiales del automovilismo y motociclismo fuera de pista.
    Para un Ironman significa afrontar prácticamente solo una competencia cuya duración puede superar ampliamente las veinte horas.
    Cabrera ganó su categoría y con ese resultado aseguró su título SCORE 2024.

    Para dimensionar el esfuerzo físico basta recordar que el motociclismo Ironman no permite distribuir el desgaste entre varios pilotos: la misma persona debe administrar velocidad, alimentación, hidratación, cansancio, navegación, estrategia y resistencia mental durante prácticamente toda la competencia.
    24 horas conduciendo: Glen Helen 2025
    Pero Cabrera todavía tenía otro desafío pendiente.
    En 2025 participó en las 24 Hours of Glen Helen, en California.
    Nuevamente decidió hacerlo como Ironman.
    Y nuevamente ganó.
    El coyhaiquino terminó primero en Pro Moto Ironman, agregando otra prueba extrema a un palmarés que comenzaba a mostrar un patrón evidente: mientras más larga y físicamente brutal parecía una carrera, más competitivo se mostraba Cabrera.

    Su patrocinador deportivo registra oficialmente este triunfo dentro de su palmarés 2025, junto con los títulos anteriores en SCORE y Baja 1000.
    Las Vegas 2026: nueve horas para llegar primero
    La Mint 400 de 2026 confirmó definitivamente esa evolución.
    Con el número J5, Cabrera tomó la partida en Ironman Pro Motorcycle.
    Completó:
    6 vueltas
    en:
    9:14:32.725
    Su vuelta más rápida fue de:
    1:25:56.236
    y terminó primero de su categoría.
    El segundo clasificado, Parker Shell, solamente pudo completar cinco vueltas, mientras Cabrera consiguió completar las seis exigidas por la competencia.

    Los registros oficiales del campeonato confirman:
    1.º Patricio Cabrera – 109 puntos
    2.º Parker Shell – 104 puntos
    3.º Remington Mathews – 100 puntos.

    Fue otra victoria conseguida bajo condiciones extremas, atravesando durante más de nueve horas el desierto de Nevada, soportando temperaturas que podían rondar los 45 °C, polvo, piedras, cansancio y el enorme desgaste propio de conducir una motocicleta de competición durante prácticamente una jornada laboral completa, pero al límite físico.
    Y lo hizo solo.

    Un deportista de Coyhaique que merece mayor reconocimiento
    Existe una dimensión particularmente significativa en la historia de Patricio Cabrera.

    No proviene de Santiago ni de alguno de los grandes centros tradicionales del motociclismo internacional.
    Proviene de Coyhaique.

    Desde la Región de Aysén construyó un camino que terminó llevándolo a competir en Sudamérica, Europa, Arabia Saudita, México y Estados Unidos.

    Ha corrido diez Dakar.
    Es Dakar Legend.
    Fue Campeón SCORE Desert World Championship.
    Ganó la Baja 1000.
    Ganó las 24 Horas de Glen Helen.
    Y ahora agregó a su historial el primer lugar en la Mint 400 de Las Vegas 2026.
    No se trata solamente de una carrera ganada.
    Se trata de una trayectoria de más de una década representando a Chile y, particularmente, a una región que no siempre aparece asociada al deporte motor de alto rendimiento.
    Desde la Patagonia hasta el desierto
    Quizás esa sea precisamente la mejor manera de resumir la carrera de Patricio Cabrera.
    Un muchacho que comenzó acelerando motocicletas en la Patagonia terminó atravesando los desiertos más extremos del mundo.
    Cambió el frío de Coyhaique por el calor sofocante del desierto.
    Cambió las primeras pistas de motocross por Dakar, Baja California, Glen Helen y Las Vegas.

    Pero mantuvo algo intacto: su origen.
    Patricio Cabrera sigue siendo el piloto coyhaiquino que salió desde Aysén para competir contra algunos de los mejores especialistas del mundo.

    Y su triunfo en la Mint 400 demuestra que, después de diez Dakar y cientos de horas sobre una motocicleta, su carrera internacional no pertenece solamente al pasado.
    A sus 35 años, el coyhaiquino continúa ganando.

    Esta vez fueron más de nueve horas en el desierto de Las Vegas, temperaturas extremas, seis vueltas y una sola posición posible al terminar:
    el primer lugar.

  • Y SU FRANKENSTEIN CONSTITUCIONAL: LA UDI PIDE QUE EL MONSTRUO SIGA CAMINANDO

    Y SU FRANKENSTEIN CONSTITUCIONAL: LA UDI PIDE QUE EL MONSTRUO SIGA CAMINANDO

    La escena tiene algo de tragicomedia política.
    El presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, reconoce que llevan días “recibiendo fuego de todas partes” por la reforma constitucional de seguridad, pero pide que el Gobierno no la retire porque podría parecer una “renuncia”.
    Es decir: el problema ya es evidente, pero reconocerlo sería peor que mantenerlo.
    Curioso, porque la propia UDI había advertido inicialmente que la propuesta podía debilitar la institucionalidad. Después vinieron las conversaciones con La Moneda, modificaciones, nuevas costuras, algunos parches y, casi de pronto, aquello que parecía inaceptable pasó a ser defendible.
    Así nació el Frankenstein constitucional del Gobierno:
    un artículo por aquí, una enmienda por allá, una facultad presidencial recortada más allá y suficiente maquillaje jurídico para intentar demostrar que el monstruo ya no parece monstruo.
    El problema político para Kast es todavía mayor porque ocurre precisamente en el terreno donde prometió mostrarse invencible: la seguridad.
    Fue el sector que prometió expulsiones masivas de migrantes irregulares.
    El que convirtió la zanja fronteriza en símbolo de autoridad y control migratorio.
    El que hizo del combate al narcotráfico una de sus principales banderas.
    Pero cuando combatir al narcotráfico significa además seguir la ruta del dinero, levantar con mayor rapidez el secreto bancario y fortalecer las herramientas de inteligencia financiera, la famosa mano dura comienza curiosamente a llenarse de cautelas jurídicas.
    Entonces la pregunta resulta inevitable:
    ¿Para perseguir delincuentes necesitamos ampliar extraordinariamente las facultades presidenciales, pero para perseguir sus millones tenemos que avanzar con pies de plomo?
    Zanjas: sí.
    Militares: sí.
    Estados de excepción: sí.
    Más poder presidencial: discutámoslo.
    ¿Seguir rápidamente el dinero del narcotráfico?
    Ahí parece aparecer repentinamente la preocupación por los límites.
    La mayor ironía es que la reforma destinada a demostrar autoridad terminó produciendo exactamente lo contrario: divisiones oficialistas, críticas constitucionales, retrocesos y sucesivas correcciones.
    Y ahora la UDI parece haber llegado a una curiosa doctrina política:
    si retirarlo parece una derrota, mejor mantenerlo aunque haya que reconstruirlo pieza por pieza.
    Frankenstein también estaba hecho de buenos pedazos.
    El problema nunca fueron solamente los pedazos.
    Era el monstruo.

  • Que la verdad importe: IA y periodismo

    Que la verdad importe: IA y periodismo

    Columna de Fernando Belzunce, director general editorial de Vocento y autor del libro "Periodistas en tiempos de oscuridad", publicada en CIPER Chile.

    El autor advierte que la inteligencia artificial ha industrializado la desinformación y que las plataformas digitales privilegian la emoción y la viralización por sobre el rigor. Frente a este escenario, sostiene que el desafío del periodismo ya no es solo contar lo que ocurre, sino conseguir que la verdad vuelva a importar.

    "El valor siempre estará en la obtención de información propia, en la investigación, en el criterio, la responsabilidad, el contraste de la información, la verificación, el contexto, la credibilidad o la confianza. Una sociedad puede sobrevivir a la incertidumbre, a la crisis o al conflicto, pero difícilmente puede soportar que desaparezca la verdad como referencia compartida", sostiene.

    Durante cuatro años mantuvo largas conversaciones con unos 140 periodistas de distintos países, entre ellos la propia Maria Ressa, para analizar la transformación del oficio. Sus testimonios cruzados dibujan una radiografía de una profesión en un momento crítico: profesionales de países acomodados junto a otros que se juegan la vida por informar, reporteros de grandes medios e independientes en solitario.

    Pese a las diferencias, sus voces revelan un diagnóstico común provocado por las tecnológicas, en un contexto marcado por la desinformación como una disfunción del sistema que se ha convertido en parte de su lógica, tal como advierte también el Informe sobre Riesgos Globales del Foro Económico Mundial.

  • ¿KAST SE ACHICA CON LOS GRANDES EMPRESARIOS Y SE AGRANDA CON LOS CIUDADANOS DE A PIE?

    ¿KAST SE ACHICA CON LOS GRANDES EMPRESARIOS Y SE AGRANDA CON LOS CIUDADANOS DE A PIE?

    Un nuevo y contundente revés sufrió el Gobierno de José Antonio Kast.

    El Tribunal Constitucional rechazó el requerimiento presentado por el Gobierno para intentar echar abajo una norma aprobada por la oposición en el Congreso, que obliga a las empresas de electricidad, agua potable y gas a reponer gratuitamente los servicios básicos en las zonas declaradas en estado de catástrofe, incluso cuando existan cuentas impagas.

    Es decir: mientras el Congreso había conseguido establecer una protección concreta para las familias golpeadas por una catástrofe, el Gobierno decidió recurrir al Tribunal Constitucional para intentar impedir que esa protección entrara en vigencia.

    Y esto no ocurre en un país ajeno a las emergencias.

    Hace apenas semanas, el sistema frontal de julio dejó cortes de agua potable y electricidad en Coquimbo y la provincia del Huasco, situación que llevó incluso a declarar Estado de Catástrofe.

    Durante esos mismos temporales, solamente en la Región de Valparaíso 170.445 clientes llegaron a encontrarse sin suministro eléctrico en el momento más crítico. La SEC posteriormente formuló cargos a Chilquinta por los prolongados tiempos de reposición.

    También hemos visto situaciones provocadas directamente por terceros: en julio, en La Araucanía, el robo de más de 4.000 metros de cables de cobre volvió a dejar sin electricidad a familias que ya habían pasado días sin suministro después del temporal. Y en mayo, un intento de robo de cables en Valparaíso provocó un corte eléctrico que afectó incluso al sistema de telecomunicaciones del SAMU Litoral.

    ¿Qué responsabilidad tiene una familia cuando un temporal derriba postes, cuando un aluvión destruye infraestructura o cuando delincuentes roban kilómetros de cable?
    Ninguna.

    Por eso resulta políticamente incomprensible que, en vez de ponerse inequívocamente del lado de las familias siniestradas, el Gobierno haya utilizado al Tribunal Constitucional para intentar dejar sin efecto una norma que trasladaba el costo de la reposición a las empresas proveedoras y no al ciudadano que está viviendo una emergencia.

    El argumento de La Moneda fue jurídico: sostuvo que la disposición estaba fuera de las ideas matrices del proyecto y que debía buscarse otra redacción.
    Pero detrás de las discusiones jurídicas existe una consecuencia muy concreta: si el Gobierno hubiese ganado, esta protección aprobada por el Congreso habría desaparecido del proyecto.

    Esta vez el Gobierno perdió y los ciudadanos ganaron.

    El Tribunal Constitucional rechazó la impugnación y dejó en pie una norma nacida de una victoria de la oposición en el Congreso: en una zona de catástrofe, la prioridad debe ser que las personas recuperen sus servicios básicos, no que primero tengan que sacar la billetera para volver a tener luz, agua o gas.
    Porque una familia que acaba de sufrir un incendio, un temporal, una inundación o un aluvión no necesita que el Estado le agregue una nueva carga económica a la tragedia.
    Necesita agua.
    Necesita electricidad.
    Necesita gas.
    Necesita reconstruir su vida.

    Y necesita un Gobierno que, frente a una catástrofe, se ponga del lado de los ciudadanos y no haga esfuerzos jurídicos para aliviar las obligaciones de las grandes compañías.

    ¿Kast se achica frente a los grandes empresarios y se agranda con los ciudadanos de a pie?
    Después de este episodio, es una pregunta más que legítima.
    Los servicios básicos son una necesidad, no un privilegio.
    Y frente a una catástrofe, primero están las personas.

  • ¿Hasta dónde llega un teléfono cuando dos investigaciones comienzan a cruzarse?

    ¿Hasta dónde llega un teléfono cuando dos investigaciones comienzan a cruzarse?

    ¿Hasta dónde llega un teléfono cuando dos investigaciones comienzan a cruzarse?
    Un celular incautado por la Fiscalía en la trama Junaeb acaba de abrir una pregunta que puede resultar bastante más incómoda que el propio aparato.
    Hugo Gutiérrez pide que nadie revise indiscriminadamente su teléfono. Su argumento es jurídicamente atendible: es abogado y allí existirían conversaciones, documentos y estrategias de clientes protegidos por el secreto profesional.
    Pero el problema comienza exactamente donde termina ese secreto.
    Porque Gutiérrez no aparece en esta historia solamente como abogado. Figura como imputado en la investigación Junaeb junto a los senadores Sergio Gahona y Miguel Ángel Calisto, en una causa que busca determinar si existieron gestiones destinadas a favorecer a una empresa en licitaciones de alimentación escolar.
    Y Calisto tiene, además, otra carpeta abierta.
    En Coyhaique enfrenta una causa por presunto fraude al Fisco junto a Roland Cárcamo y Carla Graf, precisamente las dos personas respecto de las cuales un tribunal le impuso en mayo una prohibición de comunicación, además del arraigo nacional.
    Entonces surge una pregunta inevitable.
    ¿Qué pasaría si una extracción judicialmente autorizada del teléfono de Hugo Gutiérrez encontrara comunicaciones que no sólo hablaran de Junaeb?
    ¿Qué ocurriría si fechas, interlocutores o intermediarios terminaran tocando también la causa de Coyhaique?
    Nada de eso puede darse hoy por establecido.
    Pero tampoco puede descartarse antes de conocer qué contiene el dispositivo y hasta dónde permitirá llegar el tribunal.
    Ese es quizás el verdadero nerviosismo detrás de la discusión sobre el secreto profesional: determinar dónde terminan las conversaciones legítimamente reservadas de un abogado y dónde comienzan los antecedentes que una investigación penal tiene derecho a conocer.
    La Fiscalía buscaba respuestas sobre Junaeb.
    Puede que encuentre solamente eso.
    O puede que un teléfono termine convirtiéndose en el punto donde dos expedientes que hasta ahora caminaban separados comiencen inesperadamente a mirarse.
    La justicia todavía no conoce la respuesta.
    Y esa es, precisamente, la parte más inquietante de la historia.
    Mantendría ese tono: sugerente y políticamente incisivo, pero sin afirmar que existen mensajes o incumplimientos que todavía no están demostrados.

  • Pretensiones australes o cómo pasarse de rosca

    Pretensiones australes o cómo pasarse de rosca

    Por Jorge G. Guzmán — Máster en Relaciones Internacionales y Doctor en Estudios Polares (Universidad de Cambridge), académico y empresario magallánico. Columna publicada originalmente en El Mostrador.

    Teniendo en cuenta que, hasta aquí, la diplomacia profesional chilena no fue capaz de asegurar al país el necesario resguardo nuestro interés permanente como Nación, resulta absolutamente apropiado y necesario volver a apelar a la autoridad del Presidente de la República.

    Las declaraciones de un alto oficial en servicio activo de la Fuerza Aérea Argentina, respecto de la importancia que para su país tiene controlar “Magallanes, el sur y el Paso Drake” revelan que -al menos en las fuerzas armadas del vecino- las pretensiones sobre territorios australes chilenos no se extinguieron con el Tratado de Paz y Amistad de 1984 (TPA).

    Dicho de otra forma: que si bien ese tratado estableció, primero, que su texto constituía la solución completa y definitiva de las cuestiones a que él se refiere (delimitación marítima en el Mar de la Zona Austral) y, segundo, que a partir de entonces ambos países no presentarían reivindicaciones ni interpretaciones que sean incompatibles con lo establecido, en 2025 ya transitamos en un escenario en que todo eso ha sido dado por superado por la contraparte. Así de simple.

    En los hechos, a partir de 2009, Argentina revirtió la situación imperante en el Mar Austral americano a aquella que existía antes de 1984.

    Primero, reclamando un espacio de plataforma continental más allá de las 200 millas proyectada desde el extremo sureste de la isla Grande de Tierra del Fuego, para englobar miles de kms2 y de suelo y subsuelo marino chileno, y crear una barrera geo-legal en el meridiano del Cabo de Hornos para bloquear la proyección chilena desde y hacia la Península Antártica: el principio bioceánico 3.0.

    Esa pretensión es parte del diseño de plataforma continental extendida que se exhibe en los edificios públicos y en las aulas argentinas bajo la falsa premisa de que ella ha sido aprobado por Naciones Unidas. No es así.

    De adicional importancia es que las pretensiones argentinas sobre espacios submarinos chilenos están metodológica y geopolíticamente vinculadas a su reclamo irredento sobre las islas Falkland/Malvinas, Georgia y Sándwich del Sur: el método geo-legal de Derecho del Mar utilizado es el mismo.

    En la medida que Chile avaló el reclamo argentino (que incluye los espacios marítimos adyacentes a estos archipiélagos), nuestro país no solo afectó la naturaleza de sus derechos sobre territorios submarinos al sureste del Cabo de Hornos, sino que contribuyó a validar políticamente la lógica del alegato argentino. Todo esto es responsabilidad de las cancillerías de sucesivos gobiernos chilenos (con la excepción de la Cancillería Piñera 2).

    La Boca Oriental _argentina_ del estrecho de Magallanes

    Más recientemente, las Fuerzas Armadas argentinas han comenzado a postular la tesis de la administración conjunta del estrecho de Magallanes (Directiva de Política Defensa Nacional 2021) y, en ese marco, han iniciado una campaña para imponer el concepto de Boca Oriental argentina del estrecho.

    Ocurre, sin embargo, que el Tratado de Límites de 1881 no solo estableció que la integridad de ese pasaje interoceánico es total y absolutamente chilena, sino que el Tratado de 1984 agregó que, en este aspecto, Argentina (se entiende a perpetuidad) se obliga a mantener, en cualquier tiempo y circunstancias, el derecho de los buques de todas las banderas a navegar en forma expedita y sin obstáculos a través de sus aguas jurisdiccionales hacia y desde el Estrecho de Magallanes.

    Asimismo, para mayor claridad, ese mismo instrumento precisó el límite internacional en la Boca Oriental, fijando que esta corresponde a una línea recta que une al hito de Punta Dúngenes (en el Norte, Patagonia) y el hito del cabo Espíritu Santo (en la parte sur, Tierra del Fuego).

    Todos lo demás es fantasía geopolítica argentina. Depende de Chile aceptarla o no.

    Las razones argentinas

    Los medios nacionales destacan que en los próximos días los pasos fronterizos con Argentina volverán a cerrarse por mal tiempo. Mirada esta circunstancia desde la perspectiva argentina, se trata de un dato más que preocupante.

    Es sabida la urgencia que los exportadores de ese país tienen por acceder a los puertos chilenos en el Pacífico, dado que -especialmente después de la pandemia- sus exportaciones crecientemente se concentraron en mercados del Pacífico.

    Visto el asunto desde el interés de esos exportadores, las promesas de un corredor bioceánico no son más que cantos de sirena. Sobre lo mismo, un alto funcionario brasilero experto en la cuestión de los corredores me comenta que, si alguno de ellos fuera posible, simplemente ya se habría hecho.

    Constatada esta realidad es que, hoy por hoy, los principales usuarios del estrecho de Magallanes son los exportadores/importadores del Mercosur, especialmente los brasileros y también los argentinos.

    Mientras que el agro argentino tiene su principal mercado en China, ocurre que la ruta marítima del estrecho es, en millas náuticas, días en la mar, consumo de combustible, emisiones de CO2, etc., mucho más conveniente que la de Panamá, Sunda o Málaca (a las élites de Santiago no les vendría mal una sesión de Google Earth).

    Aquí reside, en nuestra opinión, la motivación que existe en círculos cada vez más amplios de Argentina por acceder al control de los pasos marítimos australes, comenzando con el estrecho de Magallanes.

    Como sustrato de esa pretensión valga recordar que, por lo pronto, la población argentina al sur de la latitud de Aysén supera en cuatro veces a la población chilena. La población de nuestra Provincia de Tierra del Fuego, ergo, aquella ubicada entre la costa sur del estrecho y el canal Beagle, no alcanza a las nueve mil almas. En contraste, solo el puerto argentino de Ushuaia, sobre el canal Beagle tiene 84 mil habitantes. Juzgue usted.

    Desde una óptica más amplia (y preocupante), las declaraciones del aviador argentino sirven para ilustrar cómo estamos adentrándonos en un periodo de fricción con Argentina, a propósito de los territorios australes y, por extensión, antárticos.

    El nuevo escenario austral y la urgencia de la intervención presidencial

    Mirado este complejísimo problema en perspectiva (y desde la orilla del estrecho de Magallanes), nos parece que, por largo tiempo, nuestra Cancillería subestimó la gravedad de esta nueva situación y, para no reconocer errores y omisiones, decidió guardarlo en una gaveta.

    Entre otras cosas, hasta aquí Chile ni siquiera nombró a su representante ante la Comisión de Conciliación del Tratado de Paz y Amistad, invocada por Argentina en 2023 para discutir la superposición de reclamos de plataforma continental al sur de cabo de Hornos (un diferendo marítimo de hecho y de derecho).

    Al respecto, se sabe que este semana se celebrará la Reunión de Consultas Políticas entre las Cancillerías de los países, para, precisamente, revisar los problemas prioritarios y planificar futuras acciones conjunta.

    Teniendo en cuenta que, hasta aquí, la diplomacia profesional chilena no fue capaz de asegurar al país el necesario resguardo a nuestro interés permanente como Nación, resulta absolutamente apropiado y necesario volver a apelar a la autoridad del Presidente de la República, pues sin una instrucción presidencial en fuerte y claro, esta peligrosa circunstancia seguirá complicándose.

    El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

  • Multi X arranca la segunda edición de Red Pyme Aysén con talleres gratuitos para proveedores de la salmonicultura

    Multi X arranca la segunda edición de Red Pyme Aysén con talleres gratuitos para proveedores de la salmonicultura

    Tras el éxito de su primera edición, en la que más de 35 proveedores de la región de Aysén se beneficiaron de capacitaciones y mentorías, Multi X y el Centro de Negocios Sercotec Puerto Aysén lanzaron la nueva Red Pyme Aysén 2026. Este programa gratuito busca fortalecer las capacidades comerciales, financieras y operacionales de las pequeñas y medianas empresas que ya forman parte o aspiran a integrarse a la cadena de proveedores de la salmonicultura.

    La primera versión de la iniciativa incluyó ocho capacitaciones en gestión financiera y comercial, más de 36 mentorías desarrolladas por profesionales de Multi X, y certificó a 30 proveedores al finalizar el programa. Estos resultados consolidaron una instancia de formación, vinculación y colaboración entre pymes, la industria y el sector público.

    Daniel Santa Cruz, gerente de Abastecimiento de Multi X, destacó la importancia de generar espacios de transferencia de conocimientos con los proveedores, señalando que contar con empresas locales competitivas es clave para la sostenibilidad de la operación y del sector salmonero. En esa línea, Pamela Flores, directora regional de SERCOTEC Aysén, afirmó que las herramientas entregadas permiten a las empresas crecer, innovar y solidarizarse en las cadenas de valor de la región.

    El programa comenzará con un ciclo de tres encuentros virtuales que prepararán a los participantes para la etapa de mentorías. La primera actividad se realizará el jueves 13 de agosto con una charla sobre la industria del salmón, seguida de dos talleres de profundización: «Crecimiento y Financiamiento» y «Seguridad, Salud Ocupacional y Abastecimiento». Estas instancias estarán orientadas a fortalecer las capacidades de los proveedores, entregando herramientas y conocimientos sobre algunos de los principales estándares, oportunidades y requerimientos de la industria.

    Las actividades se desarrollarán en modalidad virtual y contarán con 20 cupos presenciales en las dependencias del Centro de Negocios Sercotec Puerto Aysén. Quienes completen esta primera etapa podrán postular a los cupos disponibles para el ciclo de Mentorías Multi X, que se desarrollará entre septiembre y octubre del presente.

    Durante el proceso de mentorías, ejecutivos y especialistas de la compañía brindarán acompañamiento personalizado a los proveedores en ámbitos como desarrollo comercial, gestión financiera y contable, innovación y tecnología, seguridad y salud ocupacional, aspectos legales, abastecimiento, control de gestión, comunicaciones y formulación de proyectos. Las empresas interesadas deben pertenecer a la Región de Aysén y tener ventas anuales superiores a 100 UF.

    Para inscribirse, las empresas deben registrarse en https://linktr.ee/RED_PYME_AYSEN y recibirán un correo con la información necesaria para participar del lanzamiento y talleres, que serán abiertos a toda la red de proveedores locales.

  • LA RECETA ESTABA ESCRITA: KAST Y LOS RASGOS DE LA DERECHA RADICAL POPULISTA

    LA RECETA ESTABA ESCRITA: KAST Y LOS RASGOS DE LA DERECHA RADICAL POPULISTA

    En La democracia pluralista bajo ataque.
    El avance de la derecha radical populista en perspectiva comparada, Eugenio Ortega Frei dedica un capítulo a definir las características de los partidos populistas radicales de derecha.
    Su lectura resulta especialmente pertinente hoy, después de que el presidente José Antonio Kast negara que su proyecto político pueda calificarse de “iliberal”.

    Kast respondió a esas críticas con una curiosa definición práctica de liberalismo: “Si fuera iliberal, no estaría aquí”, dijo durante una entrevista, aludiendo a su disposición a conversar con la prensa. Pero una democracia liberal es bastante más que un Presidente concediendo entrevistas.
    Supone separación de poderes, límites al Ejecutivo, respeto a los derechos fundamentales, pluralismo político y garantías para las minorías.
    Y aquí es donde el capítulo de Ortega Frei adquiere una inquietante actualidad.
    El autor identifica una serie de características comunes de la derecha radical populista internacional y luego señala expresamente al Partido Republicano chileno como un prototipo de esta familia política:
    Pueblo versus élite.
    La sociedad es presentada como dos grupos antagónicos: el “pueblo común” frente a una élite política o cultural que habría traicionado sus intereses.
    El propio Kast, al defender su reforma, calificó recientemente parte de las críticas como un debate “muy de la élite”.
    Orden y seguridad como eje político central. El Gobierno ha situado precisamente allí uno de sus principales pilares: “recuperar el orden y fortalecer la seguridad”.
    La Cuenta Pública de junio lo estableció como el primero de sus tres grandes ejes.
    Inmigración convertida en problema identitario y de seguridad.
    El capítulo identifica el rechazo a la inmigración como uno de los elementos recurrentes de esta familia política.
    El Gobierno de Kast ha impulsado la criminalización del ingreso clandestino, mayores plazos de retención para ejecutar expulsiones y nuevas facultades de control fronterizo.
    Defensa de la familia tradicional y de valores conservadores. Ortega Frei destaca la defensa de la familia, los roles tradicionales y la oposición a las agendas de género como otro componente característico.
    El propio discurso gubernamental coloca “la vida y la familia” entre sus principios políticos fundamentales.
    Polarización como herramienta política.
    El adversario deja de ser simplemente alguien que piensa distinto y pasa progresivamente a representar una amenaza: la élite, el inmigrante, el delincuente, el “otro”.

    El libro advierte precisamente sobre esta construcción binaria entre buenos y malos, nacionales y extranjeros, pueblo y élite.
    Fortalecimiento de la autoridad frente a los contrapesos.
    Este es quizá el punto más sensible. La reforma constitucional de seguridad impulsada por Kast permitiría decretar un nuevo estado de excepción durante hasta 240 días inicialmente sin autorización del Congreso, restringiendo libertades de locomoción y reunión y permitiendo restricciones a la asociación e intervención de comunicaciones. Frente a las críticas, Kast ha señalado que cree en “autoridades fuertes” cuando determinadas situaciones requieren restringir libertades.

    Aquí aparece la contradicción central.
    El Gobierno sostiene que estas facultades son necesarias para combatir el crimen organizado y proteger precisamente la libertad de quienes viven amenazados por la delincuencia; ese es el argumento con que Kast defiende la reforma.

    Pero la pregunta democrática sigue siendo inevitable: ¿cuánto poder estamos dispuestos a concentrar en una autoridad para defender la libertad antes de comenzar a debilitar las garantías que hacen posible esa misma libertad?

    El capítulo de Ortega Frei no describe necesariamente una dictadura ni sostiene que toda derecha conservadora sea antidemocrática. Describe algo más complejo: una derecha radical populista que participa de elecciones y utiliza las instituciones democráticas, pero que tensiona algunos componentes esenciales de la democracia liberal y pluralista.

    Por eso resulta insuficiente responder que un Gobierno es liberal porque su Presidente concede entrevistas.
    La prueba de una democracia liberal no está en cuántas veces habla el gobernante con la prensa.
    Está en cuánto poder está dispuesto a no tener.
    Y cuando se compara la caracterización académica del Partido Republicano contenida en este libro con algunos de los principales ejes que está desarrollando hoy el Gobierno —seguridad, inmigración, identidad, familia, polarización y ampliación de facultades presidenciales—, la semejanza deja de ser solamente teórica.

    Más que una improvisación, parece una hoja de ruta.