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  • Sin freno: advierten que la inteligencia artificial sin regulación podría controlar internet y golpear el bolsillo de Chile

    Sin freno: advierten que la inteligencia artificial sin regulación podría controlar internet y golpear el bolsillo de Chile

    Para las familias de la Región de Aysén y de Chile, que dependen de la conexión a internet para acceder a servicios bancarios, teletrabajo y salud a distancia, la advertencia de un experto mundial enciende las alarmas. El CEO de Anthropic, Dario Amodei, interrumpió el silencio en su blog para exigir que se ralentice el ritmo al que las compañías mejoran las capacidades de la inteligencia artificial (IA), ante los graves peligros de un desarrollo sin regulación.

    La contradicción es profunda y revela el doble estándar de la industria tecnológica. Amodei mantiene su convicción de que en los próximos cinco años la IA podría erradicar enfermedades, una promesa que ilusiona, pero que choca frontalmente con la realidad de que el uso indebido de esta misma tecnología puede derivar en ciberataques, bioterrorismo y graves trastornos económicos. Para nuestro territorio, un trastorno económico de esa magnitud significa un golpe directo al bolsillo de los trabajadores y pequeños comerciantes.

    El riesgo no es una película de ciencia ficción, sino una proyección basada en capacidades reales. Citando las capacidades de automejora recursiva que la IA está empezando a manifestar, y el reciente incidente cibernético Open AI-Hugging Face, el jefe de Anthropic proyectó un escenario aterrador: en un plazo de 6 a 12 meses, un enjambre de este tipo podría controlar toda internet. Si eso ocurre, la seguridad de nuestros datos, el acceso a servicios digitales y la privacidad de los ciudadanos quedarían completamente expuestos.

    La responsabilidad recae directamente en las compañías que se niegan a frenar esta carrera sin reglas y en la falta de una regulación estatal que ponga límites. Mientras el CEO de Anthropic lanza la alerta, el desarrollo tecnológico sigue su curso sin frenos, priorizando el avance corporativo sobre la seguridad de las personas.

    Lo que falta y no está resuelto es un marco regulatorio vinculante y un freno real a la ambición desmedida de las empresas. Sin reglas claras que protejan los derechos y la seguridad de la ciudadanía, la promesa de un futuro mejor gracias a la IA sigue siendo una apuesta arriesgada que puede dejar a regiones como la nuestra en una posición de extrema vulnerabilidad, según se mencionó en El Dínamo.

  • El circo constitucional: 270 propuestas de reforma, cuatro leyes y un Congreso que legisla sobre la nada

    El circo constitucional: 270 propuestas de reforma, cuatro leyes y un Congreso que legisla sobre la nada

    Un informe del Núcleo Constitucional de la Universidad Alberto Hurtado revela el fracaso estrepitoso del proceso legislativo posconstituyente: de 270 proyectos de reforma constitucional ingresados desde diciembre de 2023, apenas cuatro se convirtieron en ley. El resto —260 en tramitación, tres archivados y tres retirados— configura un panorama de ineficiencia y oportunismo que cuestiona seriamente la labor parlamentaria y la conducción gubernamental en materia institucional.

    El director del Núcleo Constitucional, Gonzalo García, no ahorra críticas: califica las iniciativas como “oportunistas, intrascendentes normativamente”, con una “tendencia a un discurso político-moral para debilitar al adversario”. No son palabras menores. Revelan una clase política más preocupada de la guerra ideológica que de las necesidades reales de la población, que en regiones como Aysén observa cómo el Congreso gasta tiempo y recursos en batallas ficticias mientras las urgencias territoriales siguen desatendidas.

    La radiografía es elocuente: 68 proyectos sobre sistema político, 59 de economía y tributos, 52 de seguridad, 46 de derechos sociales y 29 de nacionalidad. Pero el detalle importa más que el número. Entre las propuestas figuran feriados constitucionales, exenciones de IVA, estabilidad de precios de combustibles, royalties portuarios y acuícolas, e incluso plebiscitos ad hoc contra la pena de muerte o para eliminar las AFP. Temas que, como señala el propio informe, “en estricto rigor no se pueden hacer” por vía constitucional. El Congreso legisla sobre la nada, mientras las leyes que sí podrían cambiar la vida de las personas duermen en los cajones.

    En materia de seguridad, el Gobierno no escapa a la crítica. García advierte que “los mecanismos constitucionales son hoy relativamente irrelevantes para enfrentar la cuestión del crimen”, cuestionando la estrategia ejecutiva de depender de reformas constitucionales para una agenda que requiere políticas públicas efectivas. La confusión entre planos —lo constitucional y lo legal— “debilita al propio Gobierno hasta sus éxitos”, transformando victorias políticas en dependencias legislativas innecesarias.

    El fenómeno bautizado como “posconstitucionalismo” por los investigadores revela un orden constitucional después de dos fracasos constituyentes donde “lo que queda es una perspectiva central en las reformas”. Pero esa perspectiva es estrecha: una “polarización de bajo alcance sobre asuntos menores” que “termina agotándose en sí misma” y “deteriora indirectamente la convivencia” al erosionar las reglas del juego. La Constitución, lejos de ser norma de principios y derechos fundamentales, se ha vuelto “instrumento de uso contra el adversario”.

    Las recomendaciones del informe son un llamado de atención al poder: reexaminar los quórums de aprobación —que están “por debajo de las reglas generales del derecho constitucional comparado”—, establecer filtros para evitar la “constitucionalización contingente” y valorar la Constitución como norma. El propio Congreso tiene instrumentos para evaluar pesos y contrapesos, pero prefiere destinar su tiempo a “cuestiones inconducentes” que “normativamente deterioran el ambiente político”.

    Mientras en Santiago se libra esta batalla de enmiendas y subenmendas, en la Región de Aysén la deuda en infraestructura, conectividad, desarrollo productivo y protección territorial sigue esperando. El circo constitucional tiene 270 propuestas, cuatro leyes y cero respuestas para las urgencias de la Patagonia, según se mencionó en El Mostrador.

  • “Vemos con impotencia cómo queda libre”: la falla del sistema que deja sin justicia a Mariana Sepúlveda y expone la inseguridad de todas

    “Vemos con impotencia cómo queda libre”: la falla del sistema que deja sin justicia a Mariana Sepúlveda y expone la inseguridad de todas

    Desde la Región de Aysén y cada rincón del Chile profundo, la noticia resuena como un golpe directo a la seguridad y los derechos de las mujeres. El Ministerio de la Mujer y Equidad de Género expresó este domingo su impotencia ante la decisión judicial de dejar en libertad a Ghislain Quiroz, el autor confeso del crimen de Mariana Sepúlveda. Una vez más, el sistema falla a quienes exigen justicia, demostrando que la violencia contra las mujeres sigue sin recibir el peso real de la ley en los territorios.

    Quiroz, de 42 años, confesó hace una semana ser el responsable de la muerte de la joven de 19 años, quien permanecía inubicable desde 2008. Quince años de incertidumbre para la familia y la comunidad, quince años en los que el Estado no logró dar con el paradero de Mariana. La confesión no vino por un acto de justicia ni por la eficacia de las instituciones, sino por el deterioro de salud del propio acusado.

    El sujeto explicó que decidió confesar debido a que su estado de salud está deteriorado a causa de un ACV que sufrió en 2023, y que temía morir sin haber dicho la verdad. Es decir, la verdad solo sale a la luz cuando el criminal siente que se le acaba el tiempo. Esta realidad deja en evidencia una deuda territorial y estatal: ¿dónde estuvo la búsqueda efectiva durante más de una década? ¿Por qué la justicia actúa solo cuando el propio asesor confiesa?

    Mientras la comunidad clama por respuestas, Carabineros encontró una pieza ósea enterrada en el domicilio de Quiroz durante las labores para corroborar su versión. Este hallazgo, que actualmente está siendo periciada para saber si corresponde a la mujer, es la única prueba material en un caso donde la justicia ya decidió liberar al principal sospechoso. El procedimiento policial contrasta con la rapidez del sistema judicial para sobreseer.

    La liberación de Quiroz no solo revictimiza a la familia de Mariana Sepúlveda, sino que envía un mensaje de desprotección a todas las mujeres del territorio. La consecuencia concreta es que un confeso asesino está en la calle, y la deuda del sistema judicial y de búsqueda sigue pendiente. Falta que la pericia ósea entregue certezas, pero sobre todo, falta un sistema que garantice que la justicia no dependa de la salud de los criminales ni de la lentitud de los tribunales, según se mencionó en El Dínamo.

  • Más de 100 solicitudes de indulto penden sobre la justicia: la mayoría apunta a crímenes de la dictadura

    Más de 100 solicitudes de indulto penden sobre la justicia: la mayoría apunta a crímenes de la dictadura

    El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Fernando Rabat (IND), reveló este domingo que existen más de 100 solicitudes de indulto presidencial presentadas por condenados. La cifra, dada a conocer en el programa Mesa Central de Canal 13, abre un debate urgente sobre qué vidas y qué crímenes considera el Estado chileno merecedores de un perdón, y qué significa esto para las víctimas y sus familias en regiones como Aysén, donde la dictadura dejó una huella profunda de violaciones a los derechos humanos.

    De acuerdo con lo señalado por el propio ministro, la mayoría de esas solicitudes corresponden a condenados por “hechos ocurridos en 1973”, es decir, crímenes de lesa humanidad cometidos durante el golpe de Estado. Para las comunidades de la Región de Aysén —donde el terrorismo de Estado operó con desapariciones, torturas y exilio—, la posibilidad de que estos condonados accedan a un indulto no es una cuestión abstracta: es una herida abierta que afecta la memoria territorial y el derecho a la verdad.

    Rabat fue categórico al contrastar la magnitud de ambos grupos: mientras las solicitudes por crímenes de la dictadura superan el centenar, los casos provenientes de condenados por delitos cometidos durante el estallido social “son pocos”. Esta diferencia numérica revela una asimetría que merece ser interrogada desde el territorio: ¿por qué el sistema de justicia acumula más de un centenar de solicitudes de indulto para responsables de lesa humanidad y apenas unas cuantas para personas condenadas en el contexto de la revuelta social de 2019?

    Para las familias de víctimas de la dictadura en Aysén y en todo Chile, el indulto no representa un acto de clemencia sino una forma de impunidad. La revelación del ministro Rabat pone sobre la mesa una deuda histórica del Estado chileno con las víctimas del terrorismo de Estado, cuyos casos siguen pendientes de justicia real, no simbólica. En una región donde el acceso a la justicia ya es limitado por la distancia geográfica y la falta de recursos, la posibilidad de indultos masivos agrava la sensación de abandono.

    El anuncio también plantea una pregunta concreta para la ciudadanía de Aysén: ¿cuál es la política del Gobierno respecto de los indultos? Hasta ahora, el ministro solo ha entregado cifras, pero no ha señalado criterios, plazos ni garantías para las víctimas. La opacidad en el manejo de estas solicitudes genera incertidumbre y desconfianza, especialmente en un territorio donde el Estado históricamente ha llegado tarde —o no ha llegado— con respuestas.

    Lo que falta es claridad. No se conocen los nombres de los solicitantes, los delitos específicos por los que fueron condenados, ni el estado procesal de cada caso. Tampoco existe información sobre si el Gobierno tiene previsto otorgar estos indultos o bajo qué condiciones. Para las organizaciones de derechos humanos y las comunidades de Aysén, la deuda no es solo con el pasado de 1973, sino con el presente: mientras no haya verdad plena y justicia efectiva, el territorio seguirá cargando con una herida que ningún indulto puede cerrar, según se mencionó en El Dínamo.

  • Asesinato a carabinero en Renca: La vulnerabilidad de un servidor de franco y sin arma frente a la delincuencia

    Asesinato a carabinero en Renca: La vulnerabilidad de un servidor de franco y sin arma frente a la delincuencia

    El homicidio del carabinero Alejandro Ortiz en la comuna de Renca el 27 de agosto no es solo un caso policial; es el reflejo de la extrema vulnerabilidad que viven los ciudadanos y las propias fuerzas de seguridad en Chile. Cuando un funcionario uniformado es asesinado mientras realiza una actividad tan cotidiana como vender un artículo por una plataforma digital, el mensaje es claro: no hay territorio seguro, ni siquiera para quienes nos protegen.

    Los antecedentes entregados por Carabineros revelan un punto crítico: Ortiz se encontraba de franco y no portaba su arma de servicio. Esta realidad golpea fuerte en la vida diaria de los chilenos, incluidos los habitantes de regiones como Aysén, donde la presencia policial suele ser escasa y los oficiales, incluso fuera de servicio, enfrentan los mismos peligros que cualquier ciudadano, pero sin los medios del Estado para defenderse.

    El hecho ocurrió en la población El Perejil, mientras la víctima coordinaba la entrega de un producto vendido por internet. Esto demuestra cómo la falta de espacios públicos seguros y la expansión del comercio informal exponen a la gente a las redes delictuales. El territorio es disputado por el crimen, y el Estado no logra garantizar la seguridad básica para las transacciones cotidianas de la población, empujando a la gente a la intemperie.

    Frente a este escenario, el sistema judicial decretó prisión preventiva para Demmis Barrera, el último de los detenidos por el crimen. Si bien esta medida es una respuesta necesaria, resulta ser meramente reactiva y no soluciona el problema de fondo: la permisividad con la que tres sujetos pueden abordar, asaltar y disparar a una persona en plena luz del día en una población.

    La consecuencia concreta es la pérdida de una vida y la sensación de desprotección absoluta. El texto indica que los asaltantes actuaron con violencia para robar, evidenciando que la inseguridad se ha vuelto un riesgo laboral y diario. La prisión de un detenido sella una investigación, pero no devuelve la tranquilidad a las calles ni protege el bolsillo y el derecho a la vida de los trabajadores.

    Queda pendiente responder cómo se protegerá a la ciudadanía que, como Ortiz, solo busca sustento, y cómo se resguarda a una policía que queda inerme en su día de franco. La prisión preventiva de Barrera cierra un capítulo judicial, pero el ciclo de violencia y el abandono territorial en las poblaciones sigue completamente intacto, según se mencionó en El Dínamo.

  • Carne segura y caminos controlados: Refuerzan fiscalización contra el abigeato en Fiestas Patrias en Aysén

    Carne segura y caminos controlados: Refuerzan fiscalización contra el abigeato en Fiestas Patrias en Aysén

    Con la llegada de las celebraciones de Fiestas Patrias, el riesgo de abigeato se convierte en una amenaza directa al bolsillo y la seguridad alimentaria de las familias de la Región de Aysén. Para hacer frente a este delito, las autoridades reforzaron los controles preventivos en el acceso este a Puerto Aysén, por la ruta CH-240, un punto clave del territorio por donde circula el transporte de carga en la zona. El despliegue busca frenar un flagelo que golpea directamente la economía local y la tranquilidad de los productores y consumidores.

    En los operativos participan Carabineros, el Ministerio de Seguridad Pública, la Seremi de Agricultura y el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), quienes están fiscalizando camiones y vehículos de transporte de ganado. El objetivo de estas acciones es verificar la documentación y trazabilidad de los animales, impidiendo el traslado y la comercialización de ganado de origen desconocido. La responsabilidad del Estado es garantizar que la carne que llega a los hogares no provenga del robo, asegurando así los derechos de los consumidores a un producto seguro.

    Sin embargo, la fiscalización no recae solo en las autoridades; el llamado a la ciudadanía es un eslabón fundamental en esta cadena. El seremi de Seguridad Pública de Aysén, Jean Paul Zimmermann, destacó la importancia de que los consumidores opten por productos certificados y adquiridos en lugares establecidos. Comprar carne en lugares no autorizados no solo pone en riesgo la salud, sino que también alimenta el mercado negro del abigeato, afectando directamente el bolsillo de los ayseninos.

    En este mismo sentido, el delegado presidencial provincial de Aysén, Eligio Montecinos, señaló que el abigeato es una preocupación real durante estas fechas e instó a mantener precauciones sobre el origen de los productos cárnicos. Para fortalecer la denuncia ciudadana, Zimmermann recordó que la comunidad puede entregar antecedentes de forma anónima a través de Denuncia Seguro, en el número *4242, una herramienta clave cuando la delincuencia opera en la impunidad del territorio.

    Desde el ámbito agrícola, el seremi Yordy Cea España explicó que el SAG mantiene el registro de la trazabilidad de los animales transportados como parte de las medidas de prevención. No obstante, aunque las autoridades anunciaron que estos controles se mantendrán durante septiembre y el resto del año, la información solo detalla operativos en la ruta CH-240, dejando la inquietud sobre si la cobertura será suficiente para resguardar la vasta y dispersa territorialidad de la región.

    Finalmente, Carabineros también hizo un llamado a la prevención durante los desplazamientos por las fiestas. El jefe de Zona de Carabineros en Aysén, general Eduardo Palma Fuentes, instó a conducir a la defensiva, utilizar el cinturón de seguridad y evitar el uso del teléfono celular al volante, buscando que la celebración no termine en tragedia. La seguridad en el territorio, tanto en la mesa como en el camino, sigue siendo una tarea pendiente que requiere presencia y recursos constantes, según se mencionó en Diario Regional Aysén.

  • Omisión oficial y represión: El primer 11 de septiembre bajo el gobierno de Kast

    Omisión oficial y represión: El primer 11 de septiembre bajo el gobierno de Kast

    El primer 11 de septiembre bajo el gobierno de José Antonio Kast dejó al descubierto una profunda contradicción en la gestión del Ejecutivo: la omisión total de una ceremonia oficial por los 53 años del golpe de Estado contrastó con un fuerte despliegue de fuerzas policiales que terminó con decenas de detenidos, enfrentamientos y graves alteraciones del orden público en las calles.

    La ausencia del Gobierno no impidió que la memoria se tomara las calles. Organizaciones políticas, sociales de derechos humanos y la oposición —incluido el expresidente Gabriel Boric— desplegaron una amplia agenda ciudadana con homenajes en el Cementerio General, una caminada por el centro de Santiago con ofrendas en Morandé 80 y la Plaza de la Constitución, y una masiva velatón en el Estadio Nacional, antiguo centro de detención y tortura. Una jornada de recuerdo que el Estado se negó a liderar, pero que la ciudadanía exigió con fuerza.

    Sin embargo, la respuesta del poder ante la movilización popular fue la securitización. Cerca del mediodía, una movilización en la Alameda terminó con un despliegue desproporcionado de Control de Orden Público, que utilizó carros lanzaaguas y lanzagases contra los manifestantes. El tránsito estuvo interrumpido por casi una hora entre Vicuña Mackenna y Manuel Rodríguez, siendo restablecido recién a las 14:19 horas, evidenciando cómo el costo de la omisión gubernamental lo pagó la ciudadana con represión y cortes.

    La criminalización de la protesta se profundizó durante la tarde. Un grupo de encapuchados ingresó al Instituto Nacional, lo que obligó a evacuar el establecimiento y suspender las clases. Carabineros detuvo a siete personas, de las cuales cinco eran estudiantes del propio liceo, según informó el SLEP Santiago Centro. Una vez más, las autoridades optaron por la fuerza bruta en lugar de abordar el fondo de las demandas sociales y de memoria.

    Ya entrada la noche, la política de “mano dura” se hizo sentir con fuerza en Cerro Navia, donde Carabineros informó la detención de cinco personas —tres de ellas menores de edad— en procedimientos donde se incautaron fuegos artificiales y materiales para fabricar artefactos incendiarios. Resulta revelador que la propia policía precisara que no se encontraron panfletos que vincularan a los detenidos con alguna reivindicación específica, desmintiendo así el relato de una “organización terrorista” y exponiendo la detención arbitraria de jóvenes y menores en el marco de una conmemoración histórica.

    Fuera de Santiago, la historia no fue distinta. En Valparaíso, una marcha por la avenida Brasil terminó con enfrentamientos contra Carabineros e interrupciones del tránsito, demostrando que la tensión entre la omisión del Gobierno y la respuesta represiva del Estado es un problema nacional. Hasta la mañana de este sábado, el Ejecutivo no había difundido un balance nacional consolidado de detenidos, lesionados e incidentes, ocultando el costo real de su política de orden público.

    Así transcurrió el primer 11 de septiembre bajo el gobierno de Kast: sin una propuesta concreta desde La Moneda para abordar la memoria y los derechos humanos, pero con un Estado que despliega todo su aparato represivo —gases, carros policiales y detenciones de estudiantes y menores— para silenciar las justas demandas de verdad y justicia en las calles, según se mencionó en El Mostrador.

  • Incendio en Pitrufquén: Kast ordena revisar hogares solo tras la muerte de 16 personas y admite posibles fallas en fiscalización

    Incendio en Pitrufquén: Kast ordena revisar hogares solo tras la muerte de 16 personas y admite posibles fallas en fiscalización

    Una vez más, la muerte de los más vulnerables golpea a las regiones abandonadas por el centralismo. El incendio en el hogar de adultos mayores Comuy, en Pitrufquén, que acabó con la vida de 16 personas cerca de las 22:00 horas, dejó al descubierto un sistema de protección que falló estrepitosamente. De los diez sobrevivientes, solo tres pudieron regresar con sus familias, evidenciando el costo humano de la negligencia estatal.

    Frente a la magnitud de la tragedia, el Presidente José Antonio Kast calificó lo ocurrido como “devastador” e instruyó revisar las condiciones de estos recintos en todo el país. Sin embargo, la medida resulta reactiva y tardía: ¿dónde estaba la revisión antes de que 16 personas perdieran la vida? El propio Mandatario se vio obligado a reconocer que existen graves deficiencias en el sistema.

    En una muestra de contradicción, Kast comprometió colaboración con la justicia para determinar “dónde pudieron existir fallas en la fiscalización o la prevención”. Esta declaración es un reconocimiento implícito de que el Estado no cumplió su rol de garante, dejando a los adultos mayores en condiciones inseguras y sin la supervisión adecuada.

    Pero las omisiones no terminan ahí. El Presidente también apuntó a esclarecer “qué alertas se levantaron y qué acciones se adoptaron frente a ellas”. La pregunta inevitable es si hubo advertencias previas que fueron desatendidas por las autoridades, priorizando la desidia o los costos sobre la vida de los residentes del hogar.

    Como siempre ocurre tras las tragedias evitables, el Gobierno sale a prometer correcciones. Kast aseguró que “acelerará propuestas para mejorar la seguridad” y que se adoptarán las “correcciones necesarias” para evitar que se repita. Sin embargo, no hay anuncios concretos, ni plazos, ni responsabilidades claras, solo palabras que llegan demasiado tarde para las 16 víctimas de Pitrufquén y que dejan en la incertidumbre a los sobrevivientes y sus familias, demostrando que la prevención en los territorios no es prioridad para el poder central hasta que las tragedias estallan, según se mencionó en El Mostrador.

  • “Sin rumbo ni acuerdos”: Walker fustiga la reforma constitucional del Gobierno y exige priorizar leyes con consenso

    “Sin rumbo ni acuerdos”: Walker fustiga la reforma constitucional del Gobierno y exige priorizar leyes con consenso

    La estrategia del Gobierno por imponer su reforma constitucional de seguridad pública sigue sumando aguas turbulentas. El senador Matías Walker (Demócratas) no solo tomó distancia de la fórmula de sus pares Longton y Squella para ‘podar’ el proyecto, sino que fue tajante en cuestionar la falta de dirección de La Moneda: una reforma que, a su juicio, nadie entiende cuál es su propósito, quién la redactó y que no ha generado ningún tipo de acuerdo.

    El intento de los senadores Longton (RN) y Squella (REP) por rescatar la iniciativa recortando cinco de los ocho componentes originales —manteniendo solo el crimen organizado, el régimen penitenciario diferenciado y el Estado de Excepción— no convence a Walker. La contradicción es evidente: reducir el texto no soluciona el fondo del problema, que es la insistencia en llevar al rango constitucional materias que, como la segregación carcelaria para el crimen organizado, son estrictamente materia de ley.

    Mientras el Gobierno insiste en un camino constitucional sin consenso, el costo alternativo para la ciudadanía es altísimo. Walker recordó que esta semana se avanzó en proyectos de ley que llevaban años estancados en comisiones mixtas, como los incentivos al ingreso y permanencia de Carabineros y el aumento del plazo de flagrancia. A esto se suma el próximo despacho de la ley de responsabilidad penal adolescente. Avances reales que demuestran dónde debería estar la prioridad legislativa.

    La doble estándar de las autoridades queda en evidencia: se gasta tiempo parlamentario en una reforma incomprensible mientras se posterga la discusión de proyectos eficaces y con consenso. Walker recordó que hace dos años, junto a Luciano Cruz-Coke y Ximena Rincón, presentaron una propuesta para abordar la segregación carcelaria mediante ley, una muestra de que las soluciones existen si hay voluntad de legislar en lugar de forzar reformas rechazadas.

    La postura de Walker agrega una dificultad adicional a la estrategia de La Moneda. El problema de la reforma no es su extensión, sino la decisión política de imponer una modificación constitucional para abordar la seguridad, ignorando que las mayorías y los acuerdos se encuentran en la legislación ordinaria. Cada minuto que se destina a discutir esta reforma sin acuerdo es un minuto robado a las soluciones concretas que el país necesita, según se mencionó en El Mostrador.

  • Más de 100 indultos estancados: el doble estándar del gobierno de Kast entre derechos humanos y crimen organizado

    Más de 100 indultos estancados: el doble estándar del gobierno de Kast entre derechos humanos y crimen organizado

    El ministro de Justicia, Fernando Rabat, confirmó que su cartera tiene más de 100 solicitudes de indulto presidencial en el escritorio, varias de ellas pendientes desde antes del actual gobierno. Esta acumulación de casos no es solo un problema administrativo, sino una muestra de la falta de voluntad política para resolver temas de fondo, dejando a los solicitantes en un limbo indefinido mientras las autoridades dilatan las resoluciones.

    Al desglosar los orígenes de estas peticiones, se evidencia un claro doble estándar: la mayoría de los indultos corresponden a hechos de 1973 vinculados a violaciones a los derechos humanos, mientras que los casos del estallido social (18-O) son “muy reducidos”. Esta diferencia numérica revela una deuda histórica que el Ejecutivo no tiene apuro en saldar, priorizando el discurso por sobre los hechos.

    Para justificar esta inacción, Rabat alega que cada caso será revisado “de manera individual y caso a caso”, descartando una amnistía general. Sin embargo, este argumento se desmorona al no existir ningún plazo legal ni autoimpuesto para resolver. El propio ministro definió el proceso como “intrínsecamente lento”, lo que en la práctica se traduce en una estrategia para postergar indefinidamente las resoluciones, evitando asumir costos políticos pero profundizando la deuda en derechos humanos.

    La contradicción es inaceptable. Mientras el gobierno se toma su tiempo para analizar rigurosamente —y sin urgencia— los indultos de 1973, muestra una rapidez inusitada para impulsar la creación de la Agencia de Bienes Decomisados contra el crimen organizado. El Ejecutivo tiene la capacidad de afectar la estructura financiera de las bandas y destinar fondos a tecnología policial y reparación de víctimas, pero no encuentra el momento para resolver las demandas de justicia del pasado.

    Hasta ahora, el Presidente José Antonio Kast ni siquiera ha revisado las carpetas, limitándose a “conversar” sobre el procedimiento. Esta falta de acción concreta, sumada a la negativa de impulsar leyes de indulto general y a la ausencia de plazos, demuestra que la prioridad real del gobierno no es la justicia integral, sino la aplicación selectiva de esta según el calendario político y la conveniencia del discurso de seguridad, según se mencionó en El Mostrador.