Una vez más, la muerte de los más vulnerables golpea a las regiones abandonadas por el centralismo. El incendio en el hogar de adultos mayores Comuy, en Pitrufquén, que acabó con la vida de 16 personas cerca de las 22:00 horas, dejó al descubierto un sistema de protección que falló estrepitosamente. De los diez sobrevivientes, solo tres pudieron regresar con sus familias, evidenciando el costo humano de la negligencia estatal.
Frente a la magnitud de la tragedia, el Presidente José Antonio Kast calificó lo ocurrido como “devastador” e instruyó revisar las condiciones de estos recintos en todo el país. Sin embargo, la medida resulta reactiva y tardía: ¿dónde estaba la revisión antes de que 16 personas perdieran la vida? El propio Mandatario se vio obligado a reconocer que existen graves deficiencias en el sistema.
En una muestra de contradicción, Kast comprometió colaboración con la justicia para determinar “dónde pudieron existir fallas en la fiscalización o la prevención”. Esta declaración es un reconocimiento implícito de que el Estado no cumplió su rol de garante, dejando a los adultos mayores en condiciones inseguras y sin la supervisión adecuada.
Pero las omisiones no terminan ahí. El Presidente también apuntó a esclarecer “qué alertas se levantaron y qué acciones se adoptaron frente a ellas”. La pregunta inevitable es si hubo advertencias previas que fueron desatendidas por las autoridades, priorizando la desidia o los costos sobre la vida de los residentes del hogar.
Como siempre ocurre tras las tragedias evitables, el Gobierno sale a prometer correcciones. Kast aseguró que “acelerará propuestas para mejorar la seguridad” y que se adoptarán las “correcciones necesarias” para evitar que se repita. Sin embargo, no hay anuncios concretos, ni plazos, ni responsabilidades claras, solo palabras que llegan demasiado tarde para las 16 víctimas de Pitrufquén y que dejan en la incertidumbre a los sobrevivientes y sus familias, demostrando que la prevención en los territorios no es prioridad para el poder central hasta que las tragedias estallan, según se mencionó en El Mostrador.

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