Alejandra Valdebenito (UDI) salió al paso de las observaciones del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) a la reforma constitucional en materia de seguridad que ella respalda, arremetiendo contra el organismo y calificando de “extemporáneos e insólitos” los planteamientos del consejero Cristián Pertuzé. En lugar de responder a las observaciones sobre la iniciativa, la diputada optó por deslegitimar al ente fiscalizador.
La parlamentaria sostuvo que los comentarios del consejero carecen de “suficiente respaldo ético ni fáctico”, argumentando que el INDH tiene “serios cuestionamientos respecto de su propio actuar”. Valdebenito apuntó directamente a la gestión del organismo, señalando que ha existido una “ausencia de acciones contundentes frente a hechos de violencia y terrorismo en la Macrozona Sur”, y recordó la controversia interna generada cuando el exdirector Sergio Micco afirmó que durante el estallido social no hubo violaciones sistemáticas a los derechos humanos.
Junto a su par Eduardo Cretton, la diputada no se limitó a cuestionar las declaraciones de Pertuzé, sino que elevó la ofensiva política al plantear la necesidad de reformular el INDH “desde sus cimientos”. Ambos sostuvieron que el debate no debe centrarse en modificaciones menores, sino en revisar profundamente el funcionamiento y la estructura del organismo, en un intento por desplazar la discusión sobre la reforma de seguridad hacia la supuesta inoperancia del instituto.
Con estos cuestionamientos, la diputada busca deslegitimar al ente fiscalizador para allanar el camino a la reforma de seguridad, omitiendo que la función constitucional del organismo es justamente observar y resguardar los derechos humanos frente a las políticas y reformas del Estado, incluidas las de seguridad.
En su descargo, Valdebenito y Cretton defendieron su postura afirmando que existe consenso en la UDI, el Partido Nacional Libertario y un sector del Partido Republicano sobre la necesidad de una “transformación profunda” del INDH. Según su visión, Chile requiere una institución “moderna, plural, equilibrada y verdaderamente independiente” que actúe con el mismo estándar frente a todas las vulneraciones, independientemente de la víctima o el autor, y que recupere la confianza de la ciudadanía.
Foto: Alejandra Valdebenito Torres — Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, CC BY-SA 3.0 CL (Wikimedia Commons).

