Pero cuidado con los titulares triunfalistas: el TC no declaró inocente al senador, no acogió el fondo de su reclamo y tampoco estableció que se haya vulnerado su derecho a defensa. Por ahora, solo apretó el botón de pausa mientras decide si el requerimiento cumple siquiera con los requisitos para ser admitido. En otras palabras: no hubo absolución, sino una escala técnica en el largo itinerario judicial del parlamentario.
La maniobra dejó sin efecto la audiencia programada para este lunes 27 de julio en Coyhaique, donde se discutirían nuevas diligencias solicitadas por la defensa, luego de que la investigación fuera reabierta por 60 días. Así funciona la política cuando los problemas llegan a tribunales: primero se habla de transparencia, después se presentan recursos, y finalmente se celebra una suspensión provisional como si fuera una sentencia absolutoria. Mientras tanto, la acusación de la Fiscalía por un presunto fraude al fisco superior a los $100 millones y la petición de 12 años de presidio siguen formando parte del proceso.
Calisto conserva, como toda persona, su presunción de inocencia hasta que exista una sentencia definitiva. Por ahora, el senador no salió del laberinto judicial: simplemente consiguió que apagaran el cronómetro por un momento.
