Etiqueta: Jorge Quiroz

  • ¿Plan Quiroz también viene por el patrimonio de Chile?

    ¿Plan Quiroz también viene por el patrimonio de Chile?

    Cuando se trata de administrar los recursos de todos los chilenos, los antecedentes importan.

    El actual ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, participó como accionista en Sierra Atacama, una empresa minera que terminó solicitando una reorganización judicial después de acumular pasivos cercanos a $70.000 millones, sufrir fuertes pérdidas y producir muy por debajo de las metas anunciadas. Finalmente, la compañía fue vendida a otro grupo empresarial.

    No fue jurídicamente declarada en quiebra, pero el resultado económico del proyecto está lejos de poder presentarse como una experiencia exitosa.

    Hoy ese mismo economista dirige las finanzas del Estado e impulsa la denominada megarreforma económica del Gobierno de José Antonio Kast.
    Y entonces aparece una señal que no puede pasar inadvertida. Arturo Squella, presidente del Partido Republicano, declaró que después de la megarreforma debería venir la privatización de Codelco o, al menos, la venta de una parte de su propiedad para permitir la entrada de capital privado.
    Ante el rechazo ciudadano, el Gobierno negó estar preparando una privatización. Pero inmediatamente agregó que estudia asociaciones privadas y la venta de bienes considerados “prescindibles”.

    Así comienza muchas veces el proceso: primero se niega la privatización total.
    Después se habla de participación privada. Luego se venden activos “no esenciales”. Más tarde se entregan áreas de negocio, y cuando la ciudadanía reacciona, “el cerco” ya se ha desplazado varios metros.

    Codelco no es solamente una empresa. Es parte del patrimonio económico y estratégico de Chile. Por eso la discusión no puede reducirse a una operación contable ni a la necesidad inmediata de conseguir caja.

    La preocupación es aún mayor porque Chile no posee únicamente cobre. Nuestro país es líder mundial en exportaciones de cobre, carbonato de litio, yodo, molibdeno y nitratos. También destaca por sus cerezas, salmones, frutos secos, vinos, productos forestales, pesca, energía solar, potencial eólico, recursos hídricos y extensos territorios marítimos.

    La pregunta que debe hacerse el país es inevitable: ¿La megarreforma termina con los impuestos y las contribuciones, o es solamente la primera etapa de un proyecto que después avanzará sobre Codelco, el litio, el agua, la energía y las demás riquezas que todavía permanecen bajo control público?

    Kast llegó prometiendo un “gobierno de emergencia”, seguridad, eficiencia y decisiones firmes.
    Sin embargo, en pocos meses hemos visto rectificaciones, cálculos políticos fallidos y medidas que parecen aplicarse mediante el método de prueba, error y corrección sobre la marcha. Incluso la megarreforma tuvo que retrasarse por no contar inicialmente con los votos que Hacienda daba prácticamente por asegurados.
    El ejemplo más reciente está en los combustibles.
    En marzo, el Gobierno permitió que un fuerte aumento internacional se traspasara directamente a las familias. Kast y Quiroz lo defendieron como una decisión impopular, pero supuestamente responsable. Ahora, ante una nueva alza, Hacienda vuelve a utilizar el MEPCO para amortiguar el golpe. Aun así, desde este jueves las bencinas subirán $32,9 por litro y el diésel $28,5.

    Ayer el mecanismo parecía fiscalmente inconveniente.
    Hoy vuelve a ser necesario. Eso no es una estrategia económica clara. Es gobernar corrigiendo sobre la marcha, mientras el costo de cada experimento termina pagándolo la ciudadanía.
    Por eso, cuando quienes gobiernan hablan de vender activos, incorporar “oxígeno privado” o modernizar empresas estratégicas, Chile debe permanecer alerta.
    Porque el patrimonio nacional puede venderse por partes, pero una vez entregado resulta casi imposible recuperarlo. Y tal vez el verdadero peligro no sea que anuncien de una vez la privatización de Codelco.
    El peligro es que la ejecuten lentamente, activo por activo, mientras aseguran que nunca estuvo en sus planes.

  • MISIÓN CUMPLIDA: Otra “medalla en el pecho” para los ejecutivos de la Megarreforma

    MISIÓN CUMPLIDA: Otra “medalla en el pecho” para los ejecutivos de la Megarreforma

    ​En el mundo corporativo, cuando los altos ejecutivos logran desmantelar a la competencia o asegurar un negocio que redefine el mercado, el dueño de la empresa no escatima en gastos: se reparten bonos millonarios a puertas cerradas. Sin embargo, en la política chilena de hoy, esta lógica empresarial ha adoptado un matiz mucho más oscuro y simbólico, evocando de forma inevitable aquella consigna de “Misión Cumplida” con la que el Capitán General Augusto Pinochet instauró medallas para premiar a los militares que participaron del golpe de Estado; una condecoración institucionalizada sobre un quiebre profundo y el costo de vidas inocentes. ​Hoy, guardando las proporciones de las épocas, la historia parece rimar.

    El premio ya no es una medalla metálica en el uniforme, sino un generoso depósito bancario. Esto ocurre en un contexto donde el propio ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, se ha paseado por los medios repitiendo como mantra que “no hay plata” para las urgencias sociales del país. Sin embargo, parece que esa escasez es selectiva.

    ​Tras la aprobación de la cuestionada Megarreforma —que para muchos economistas echa las bases de la extinción de la economía nacional mediante una pérdida millonaria por la rebaja presupuestaria, la persistencia de la evasión tributaria y la antesala de una posible venta de activos del cobre—, la plana mayor del Ministerio de Hacienda ha recibido su propia “condecoración” económica. La Unidad de Investigación de Bío Bío Chile reveló los nombres y los millonarios “incentivos de gestión” que los asesores de confianza del ministro se embolsaron en el mes de junio bajo el amparo técnico de la ley: ​Rudy Canales Zemljic (Jefe de Gabinete): Recibió un bono de $6,3 millones, disparando su remuneración bruta de junio de $6,8 millones a $13,2 millones. ​Mónica Bravo Bahamondes (Jefa de Gabinete de la Dipres): Se adjudicó un adicional de $7,6 millones, lo que elevó sus ingresos mensuales de $6,4 millones a un total de $14 millones.

    ​Josefina Soto Larreátegui (Coordinadora Legal y Administrativa): Percibió un extra de $5,7 millones, pasando de un sueldo de $7 millones a $12,8 millones. ​Tomás Bunster Bustamante (Coordinador de Regulación Económica): Considerado el brazo derecho del ministro, obtuvo $4,6 millones de bonificación, escalando su renta de $6,9 millones a $11,5 millones. ​Para el discurso oficial, esto no es más que el cumplimiento regular de asignaciones de modernización e incentivos tributarios legalmente establecidos.

    Pero para el ciudadano de a pie, el parangón es inevitable: se han pagado los bonos de término de conflicto de una estrategia que debilita las arcas del Estado mientras se le niegan recursos al resto del país. Al igual que en los tiempos en que se premiaba el éxito de una intervención drástica con honores oficiales, hoy la tecnocracia celebra la consumación de una agenda económica devastadora con incentivos de mercado. ​La Megarreforma está aprobada, los activos estratégicos quedan en la mira y los encargados de ejecutar el plan ya tienen su recompensa en el bolsillo.

    Misión cumplida. Ante este panorama, solo queda recordar las palabras del Presidente Kast: “Todo va a estar bien, hay que estar tranquilos”.

  • Senado aprueba la “megarreforma” del Gobierno de Kast: beneficios concentrados y dudas sobre su verdadero impacto social

    Senado aprueba la “megarreforma” del Gobierno de Kast: beneficios concentrados y dudas sobre su verdadero impacto social

    Tras un extenso debate que concluyó durante la madrugada de este jueves, el Senado aprobó el proyecto de Reconstrucción Nacional y Reactivación Económica, una de las iniciativas más importantes para la administración del Presidente José Antonio Kast.

    La denominada “megarreforma” contempla medidas como la reducción del impuesto corporativo, la invariabilidad tributaria para las empresas y la exención del pago de contribuciones para las personas mayores de 65 años.

    El proyecto pasará ahora a su tercer trámite constitucional, por lo que deberá regresar a la Cámara de Diputadas y Diputados. Si la Cámara aprueba las modificaciones realizadas por el Senado, la iniciativa quedará lista para convertirse en ley. En caso contrario, deberá conformarse una comisión mixta para resolver las diferencias entre ambas cámaras.

    Una vez concluida la jornada, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, calificó la aprobación como un hecho importante para el país. Según señaló, el proyecto busca entregar herramientas para generar empleo, promover la inversión y acelerar la reconstrucción de las viviendas y zonas afectadas por los incendios en las regiones del Biobío y Ñuble.

    El ministro sostuvo que una familia que actualmente no tiene trabajo contará con mayores posibilidades de encontrarlo, que las empresas podrán aumentar sus inversiones y que las personas que perdieron sus viviendas tendrán un marco legal que facilitará la reconstrucción.

    Sin embargo, la aprobación de esta reforma también genera serios cuestionamientos. La reducción de impuestos a las grandes empresas puede profundizar la desigualdad económica y disminuir los recursos disponibles para financiar políticas públicas en educación, salud, vivienda, pensiones y protección social.

    Esta preocupación adquiere mayor relevancia si se considera la enorme concentración de la riqueza y de las utilidades empresariales. De acuerdo con estimaciones que deben ser respaldadas mediante estudios y estadísticas verificables, cerca del 2% del empresariado concentraría aproximadamente el 98% de las ganancias o utilidades generadas en el país.

    En este contexto, una disminución generalizada del impuesto corporativo podría beneficiar principalmente a ese reducido grupo de grandes empresarios, mientras que las pequeñas y medianas empresas, los trabajadores y las familias seguirían enfrentando bajos ingresos, endeudamiento, empleos precarios y dificultades para acceder a una vivienda digna.

    El Gobierno presenta la iniciativa como una herramienta para reactivar la economía y crear nuevos puestos de trabajo. No obstante, no existe ninguna garantía de que la reducción de los impuestos empresariales se traduzca automáticamente en mejores salarios, mayor estabilidad laboral o más oportunidades para la mayoría de la población.

    La experiencia demuestra que, sin condiciones claras, fiscalización efectiva y compromisos obligatorios de inversión y contratación, los beneficios tributarios pueden terminar aumentando las ganancias privadas sin producir mejoras significativas en las condiciones de vida de los trabajadores.

    Por esta razón, más que una verdadera reforma de reconstrucción nacional, el proyecto corre el riesgo de convertirse en una política orientada principalmente a proteger y aumentar las utilidades de los sectores económicos más poderosos.

    Mientras una minoría concentra casi la totalidad de las ganancias, la mayoría de la ciudadanía continúa financiando el funcionamiento del país mediante el pago de impuestos al consumo, como el IVA, que afecta proporcionalmente con mayor fuerza a las familias de menores ingresos.

    Una política de reconstrucción y reactivación económica realmente justa debería priorizar a las personas damnificadas por los incendios, fortalecer a las pequeñas y medianas empresas, proteger el empleo, mejorar los salarios y establecer un sistema tributario progresivo, en el cual quienes concentran mayores ingresos, patrimonios y utilidades contribuyan proporcionalmente más al desarrollo del país.

    La reconstrucción nacional no debería utilizarse como argumento para entregar beneficios permanentes a los grandes grupos económicos. Por el contrario, debería ser una oportunidad para disminuir las desigualdades, fortalecer la protección social y asegurar que el crecimiento económico beneficie efectivamente a toda la población y no solamente al sector empresarial más privilegiado.

  • El MINISTRO DE HACIENDA SONRÍE TRIUNFANTE TRAS APROBACIÓN MEGARREFORMA

    El MINISTRO DE HACIENDA SONRÍE TRIUNFANTE TRAS APROBACIÓN MEGARREFORMA

    Solo con votos del oficialismo y la oposición minotaria en Comisión de Hacienda del Senado, se aprueba la megarreforma, con una leve diferencia en la invariabilidad tributaria que se por tramos, tasa corporativa en 23% y crédito al empleo focalizado

    El gobierno logró que su megarreforma fuera aprobada y despachada a la sala del Senado. En los plazos previstos, la Comisión de Hacienda la visó.

    Uno de los temas más debatidos fue el de invariabilidad tributaria. Pese al conflicto que se generó con los senadores del PPD, se aprobó la indicación del Ministerio de Hacienda que acordó precisamente con esa bancada de senadores.

    Sin embargo, la aprobación fue solo con los votos del oficialismo. Esto, porque Paulina Vodanovic (PS) y Diego Ibáñez (Frente Amplio), que reemplazó a Daniela Cicardini, lo rechazaron.

    Originalmente, el proyecto daba un beneficio de 25 años de invariabilidad para aquellas inversiones que superen los US$ 50 millones. Ahora, tras el acuerdo con el PPD, la propuesta considera los años de invariabilidad según tramos de montos.

    a)Un primer tramo, para montos de US$50 millones a US$100 millones, la invariabilidad será de 10 años.

    b) Segundo tramo de 15 años para aquellas inversiones iguales o superiores a US$ 100 millones e inferiores a US$ 350 millones.
    c) Tercer y último tramo de invariabilidad es de 20 años, para aquellas inversiones iguales o superiores a US$ 350 millones.
    Además, se estableció un pago extra al impuesto de primera categoría de 1,5%.

  • PPD y PS: la contradicción que golpea a la ciudadanía

    PPD y PS: la contradicción que golpea a la ciudadanía

    Jorge Quiroz, el “gerente de Hacienda” que negocia el Estado como una empresa privada

    El ministro despliega acuerdos parciales, cifras cambiantes y negociaciones cruzadas para asegurar la aprobación de la megarreforma de Kast, mientras la oposición denuncia una estrategia destinada a dividir a sus partidos y garantizar beneficios tributarios de largo plazo a las mayores inversiones. Análisis político

    El caso vuelve a poner en discusión una tensión institucional que golpea directamente a la ciudadanía, más allá de la coyuntura puntual y de las explicaciones oficiales.

    No se trata solo de un problema administrativo. Cuando una comunidad denuncia abandono, la discusión deja de ser técnica y se convierte en política: quién responde, quién prioriza y quién queda esperando.

  • Quiroz vuelve a chocar con el Congreso: la megarreforma del gobierno de Kast hace agua

    Quiroz vuelve a chocar con el Congreso: la megarreforma del gobierno de Kast hace agua

    La Comisión de Medio Ambiente del Senado fue escenario de un nuevo conflicto entre el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y legisladores de oposición, en el marco de la tramitación de la denominada megarreforma del gobierno de José Antonio Kast. Los senadores Alfonso de Urresti y Ricardo Celis abandonaron la sesión tras un duro intercambio con Quiroz, según fuentes parlamentarias.

    El incidente se produjo durante la discusión de normas que, bajo el argumento de una “reconstrucción nacional”, permitirían debilitar la institucionalidad ambiental y comprometer recursos fiscales en favor de empresas cuando resoluciones ambientales sean anuladas por la justicia. La salida de los legisladores no fue un hecho aislado, sino una señal del creciente deterioro político de la reforma impulsada por el Ejecutivo.

    No es la primera vez que Quiroz protagoniza un enfrentamiento en el Congreso. En ocasiones anteriores, sus declaraciones sobre supuestas imprecisiones fiscales y económicas heredadas del gobierno anterior alimentaron el clima que llevó a una acusación constitucional contra el exministro Nicolás Grau. Sin embargo, esa ofensiva terminó en una derrota para el oficialismo: necesitaban 26 votos y solo obtuvieron 16, sin lograr ordenar a toda su propia coalición.

    El mensaje del Senado fue claro, según fuentes legislativas: no todo se puede imponer por secretaría, no todo se puede disfrazar de tecnicismo económico y no todo se puede convertir en ajuste ideológico contra derechos sociales, ambientales y laborales. La salida de De Urresti y Celis es un síntoma de una megarreforma que avanza a empujones, con letra chica y con un ministro de Hacienda que parece más enfocado en provocar incendios que en construir mayorías democráticas.

    El gobierno de Kast volvió a tropezar con la realidad: gobernar no es pasar máquina, sino convencer. Y Quiroz, hasta ahora, solo ha logrado tensionar, dividir y debilitar su propia reforma.